Las Primeras Comidas del Bebé: el paso de la leche a los semisólidos

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Hasta los 5 o 6 meses, los pediatras no suelen introducir los alimentos semisólidos en la alimentación de nuestro bebé, hasta entonces la leche materna o el biberón con leche preparada o materna ha sido su única fuente de alimentación.

El cambio de alimentación

Como dice un proverbio: “La leche y el corazón de una madre son irreemplazables”, la leche materna posee unas cualidades únicas, que no es posible igualar en otro alimento sustitutivo, sin desmerecer por supuesto los preparados de las diferentes marcas. Algo más fácil de replicar es la temperatura ideal de la madre al dar a su bebé la leche materna podemos asemejarla, comprando calienta biberones, que tras unos minutos consiguen que el biberón o potito tenga la temperatura “perfecta”.

Durante el primer año, los bebés crecen muy rápido: multiplican por 3 su peso, crecen un 50% de su medida y, su cerebro alcanza ya las dos terceras partes de su volumen definitivo. Es por esto que el organismo del bebé necesita una alimentación equilibrada, que contenga todos los elementos nutritivos indispensables, y empezará a recibir los primeros alimentos semisólidos.

Como cualquier cambio, los comienzos serán dificultosos, pero a la vez, son inolvidables para ambos, se trata de un proceso de cambio, los gestos de aprobación y rechazo que transmite el bebé al probar sus primeros alimentos semisólidos, el proceso requerirá mucha paciencia por parte de la mamá o el papá.

En esta fase no deberemos mostrarnos ansiosos, y demostraremos al bebé o por lo menos lo intentaremos o estado de tranquilidad y relajación.

Recomendaciones sobre la alimentación de tu bebé

Los alimentos deberán ser preparados de manera que al bebé le resulten fáciles de asimilar, adaptados a su pequeño aparato digestivo.

Es recomendable utilizar una cuchara de plástico ya que el metal le puede resultar más frío y extraño, para un bebé que sólo ha estado acostumbrado a la piel o a tetinas suaves.

Deberemos cagar la cuchara con poco alimento, que sea fácil de asimilar por el bebé.

En definitiva, para estas primeras comidas es fundamental encontrar un momento en que tanto los padres como el niño estén relajados y verlo como una experiencia para disfrutar y compartir con el bebé de forma tierna e inolvidable.

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